Entendiendo las Altas Capacidades - María Isabel Aragüetes Felgueras (EEAACC Comunidad de Madrid)
5. Vivir en un mundo intenso
Y es que vivir con un cerebro de alta capacidad puede hacer que todo se viva con mucha intensidad. Es un ascensor emocional que muchas veces sube y baja tan rápido que sorprende y hacer perder el control.
Sus pensamientos se ramifican sin parar, su sensibilidad emocional es muy alta, y pequeños estímulos pueden desencadenar reacciones enormes.
Los estudios en neuropsicología muestran que en este alumnado se da una hiperreactividad en el sistema límbico, especialmente en áreas como la amígdala, implicadas en la gestión de emociones. Esto significa que interpretan y sienten los estímulos con mayor intensidad, tanto los positivos como los negativos. Esta característica ha sido conceptualizada dentro del marco de las sobreexcitabilidades de Kazimierz Dabrowski (1972), en particular la sobreexcitabilidad emocional, que se refiere a una mayor profundidad afectiva, empatía, apego y tendencia a experimentar emociones con gran intensidad.
Desde el punto de vista neurocientífico, esta sensibilidad se asocia a una hiperactivación del sistema límbico, especialmente de la amígdala, estructura clave en la detección y procesamiento de estímulos emocionales (Gross, 2007; Pessoa, 2008). Estas investigaciones, basadas en la neuroimagen, sugieren que existe una mayor conectividad funcional entre áreas corticales prefrontales, implicadas en la autorregulación, y áreas subcorticales emocionales, lo que podría explicar tanto su capacidad para percibir matices emocionales como la dificultad para modularlos adecuadamente en etapas tempranas del desarrollo (Silverman, 1994; Pérez y Domínguez, 2019).
Este fenómeno también se conoce como hipersensibilidad emocional constituyéndose como un rasgo de neurodivergencia que entraña una experiencia subjetiva más rica y compleja. Intentaremos acercarnos un poco más en el siguiente apartado.