El I.P.C. (Índice de Precios al Consumo)

2. Objetivo del IPC

2.1. Confusiones frecuentes con el IPC

  • El IPC NO intenta medir ni conocer el nivel de precios de una determinada economía - este índice pretende sólo medir su evolución a lo largo del tiempo. Es decir, su finalidad no es medir cuánto cuesta un kilo de patatas o el litro de gasolina o un corte de pelo, sino cómo evolucionan los precios de estos artículos.
  • NO forman parte del índice los bienes de inversión o de consumo intermedio que no son adquiridas directamente por los hogares - como hemos dicho el IPC solamente incluye bienes y servicios finales adquiridos por los hogares.
  • NO se incluyen las actividades de autoconsumo, autosuministro o cualquier otro tipo de estimación - sólo se incluyen bienes comprados por los consumidores.
  • El IPC NO es un índice de lo que cuesta vivir, o un índice de gastos - "lo que cuesta la vida" es un concepto que vendrá medido por dos variables: el nivel de vida (o hábitos de consumo) y los precios. Distingamos los efectos que tienen uno y otro:

El nivel de vida de una persona, o un conjunto de ellas, viene definido en cada momento por la estructura de consumo que elige dicha persona para satisfacer sus necesidades, de acuerdo con los medios de que dispone: adquiriendo determinados artículos en unas cantidades concretas. Factores ajenos a los precios pueden hacer variar los hábitos de consumo (por ejemplo: quedarse sin empleo, jubilarse, ascender en el trabajo, recibir una herencia, un cambio en su situación familiar, etc). Estos factores harán que el consumidor coma otros alimentos, vista de otra forma, ocupe su ocio de manera diferente, en fin, dé a su dinero un destino distinto y en cantidades distintas. Estas situaciones, por lo tanto, producen un cambio en el nivel de vida y, sin necesidad de que se alteren los precios, cambios en los gastos del consumidor.

Una variación en los precios también conlleva una variación en los gastos, incluso manteniendo el mismo nivel de vida en dos períodos diferentes. Lógicamente, al variar los precios, el consumidor reordenará su presupuesto de nuevo, acomodándose a la nueva estructura de precios.

El IPC sólo mide los cambios experimentados por la segunda variable, los precios, y no por la primera, el nivel de vida. Esto hizo que para evitar confusiones entre el concepto coste de la vida y lo que cuesta vivir se recomendase que los tradicionalmente llamados Índices de Coste de la Vida cambiaran su denominación por la de Índices de Precios de Consumo.

  • El IPC NO mide sólo el valor de una cesta de consumo compuesta por bienes de compra diaria o frecuente – la cesta de la compra del IPC está formada por el conjunto de bienes y servicios representativos del consumo total y la importancia que cada uno de ellos tiene en dicho consumo, es decir, sus ponderaciones. Por lo tanto, esta cesta de la compra es mucho más amplia que la cesta de la compra que realizamos periódicamente en el mercado, pues en ella, junto con los artículos de consumo diario o frecuente - pan, fruta, leche, patatas o el billete del autobús -, caben otros consumidos a más largo plazo: ropa, recibos de luz, teléfono, entradas al cine o teatro, electrodomésticos, automóviles, reparaciones, servicios de enseñanza, financieros, etc.
  • El índice NO mide una situación individual sino conjunta - no puede pedirse al IPC que refleje perfectamente nuestro perfil particular, tendencia que todos tenemos y que nos lleva a criticar y dudar de los resultados basándonos únicamente en nuestra experiencia personal.
  • El índice es un indicador temporal que refleja la evolución del nivel de precios a lo largo de los meses, pero NO es un indicador espacial que relacione unas zonas geográficas con otras, con el fin de sacar conclusiones, a primera vista, sobre qué provincia es más o menos cara, o en qué comunidad autónoma se vive más o menos barato.

Por último, tenemos que recordar que el IPC posee su propia metodología: períodos de referencia, ponderaciones, fórmulas, tratamientos, muestras, frecuencia de recogida de información, de acuerdo con los objetivos que persiguen, cuyos resultados pueden ser distintos de los de otros indicadores que, al tener objetivos diferentes se basan en otras metodologías. A este respecto, es necesario dejar claro que, salvo las fórmulas empleadas para obtener índices de precios de consumo agregados -que no son sino medias ponderadas de cocientes de precios-, en el cálculo del índice no intervienen artificios matemáticos ni complicados modelos econométricos, tan sólo los 200.000 precios mensuales correspondientes a 484 agregados elementales representativos de todo el consumo, proporcionados por una muestra de unos 30.000 establecimientos distribuidos en 140 municipios de España, detalles todos éstos que se irán describiendo más adelante.